jueves, 12 de septiembre de 2013

CRÓNICA SOBRE EL TALLER DE CÓMIC EN ACADÈMIA L'ESTUDI (JULIO 2013)


¡Buenas tardes a tod@s!
Sé que hace mucho que no actualizo, a pesar de que no han faltado razones para hacerlo durante mi ausencia. Hay noticias que os iré comunicando en breve.

Pero volviendo al tema que nos ocupa ahora mismo, aquí os dejo una entrada que ya intenté publicar hace más de un mes, creo, pero que problemas de conexión me hciieron tener que repetirla una y otra vez (por no acordarme de copiar el texto antes de publicar) hasta que acabé harto hasta decir basta, y decidí dejarlo para otro día. Pues bien, hoy es otro día, y ahí va:

Durante el mes de Julio impartí el taller de cómics en Acadèmia L’Estudi, que en un principio estuvo pensado para adolescentes, jóvenes y adultos, pero al final, mis alumnos fueron niñ@s y preadolescentes, que iban de los 9 a los 12 (si no me falla la memoria).

El taller comenzó flojo con solo dos alumnos (Pol y Eli). En la segunda  clase fueron 3 (con la incorporación de Eduard), y en la cuarta se unió la última alumna, Natalia.
Los primeros días los centramos en dar nociones básicas del lenguaje del cómic, estilos, ejemplos de narrativa,… Con ejercicios sobre tipos de bocadillos, formas correctas e incorrectas de ordenar las viñetas en una página, etc.
Hicimos también un ejercicio en el cual yo improvisaba, viñeta por viñeta, un guión de una página en la pizarra, y ell@s, tras haber creado sus propios personajes para protagonizar dicho guión, tuvieron que dibujar su propia interpretación.

Todo este tipo de cosas conformaron la primera parte del taller, y la segunda se centró en realizar su propia obra. Como siempre que hago talleres, intento orientarlo de modo que los cómics les puedan servir después para presentarse a concursos por extensión, temática. Valores, etc. Así, les propuse algunos temas que veía más susceptibles de ser bien vistos en concursos, como la contaminación, el reciclaje, el cuidado a los ancianos, o la paz, en contraposición de peleas apocalípticas que pretendían hacer algunos… Je, je.
Una vez eligieron su tema, tuvieron que escribir en casa un guión de 4 páginas (máximo), diseñar los personajes, y abocetar el cómic en Din A-4 y en sucio. Cuando todo esto estuvo hecho, vino lo más difícil para ell@s: Pasar al formato Din A-3, donde tuvieron que hacer márgenes y viñetas con regla, escuadra y cartabón, dibujarlo  todo más grande y lo más limpio posible, y por último, entintarlo a base de bolígrafos de tinta líquida y rotuladores.  Los textos pasaron bajo mi supervisión, para intentar, como buenamente pude, reducir el número de faltas ortográficas, y cuando tuvieron el texto definitivo, lo transcribieron. Hay quien hasta consiguió colorear su obra.
                Cierto es que los cómics de Eduard y Natalia quedaron incompletos, pero no se os escapará la lógica de que también fueron los últimos en empezar.

A continuación os enseñaré y comentaré brevemente los resultados del taller (En todos los casos, las páginas superiores son el acabado final, y las inferiores, el proceso):

Cómic de Pol

En el cómic d Pol, dos ancianos jugaban un torneo de ajedrez en el parque Sant Jordi (Reus), y el ganador, con el dinero del premio (un pastón, por cierto) decide construir un laboratorio en el que investiga para curar a un murciélago enfermo. Éste acaba mutando y tomando una forma monstruosa e intimidante, sin embargo, es un espécimen bueno e interesado por el reciclaje. De la obra de Pol destacan ciertos recursos, como su intento por experimentar con las viñetas poligonales, más allá del simple rectángulo horizontal y vertical; y también ese recurso narrativo de contar una escena a base de repeticiones del mismo plano con pequeñas variaciones, tan comunes entre estilos tan dispares como la historieta humorística y Watchmen (de Alan Moore y Dave Gibbons). Me detengo en este punto porque es un recurso que, quizá sea instintivo, pero a mí me encanta.


Cómic de Eli
Eli ha optado por un formato mucho más sencillo, tanto por la ausencia de fondos como por las formas o el color. En él, un anciano y su nieto se preguntan el porqué de la contaminación, y de que la gente no recicle más. Un mensaje simple, directo, sin más complicaciones. Quizá a muchos, sus personajes os suenen familiares, pero fue tarea imposible hacerle recular.
Cómic de Eduard


La obra de Eduard quedó inconclusa, y es que, además de haberse incorporado tarde, su guión fue cambiando y evolucionando sobre la marcha. Me llamó muchísimo la atención su facilidad para diseñar personajes estrambóticos, recargados, originales (a veces con claras influencias), y monstruosos, sin dejar de ser caricaturescos, limpios, ordenados y con un toque muy de dibujo animado. Tiene además mucha paciencia, como podéis comprobar en viñetas como la 6ª de la primera página y la 1ª de la segunda, con esos fondos a medio camino entre plano de ciudad, estampados mayas y laberinto (hace un rato, sin ir más lejos, he visto un estampado muy parecido en una viñeta del venerado George Pérez, en su etapa en los Vengadores junto a Kurt Busiek). Sobre la historia, solo puedo recordar ahora mismo que incluía posesiones de genios todopoderosos, peleas de titanes y transformaciones monstruosas. Y creo que algo de reciclaje.


Cómic de Natalia
Y por último, Natalia. Creo que era la mayor del grupo, y mostró mucho interés. En su historia, una anciana obtiene superpoderes capaces de hacerle parar un camión, se interesa por el medio ambiente y por el reciclaje, el alcalde, que la ve, le da (si no me equivoco) la llave de la ciudad, y por último, la entrevista para la televisión. Una historia muy completa para sus 3 páginas de extensión. Natalia demostró ser muy meticulosa y detallista, con una gran paciencia en cada punto del proceso. Ya su guión estaba bien estructurado, limpio, separado por viñetas,… Y se esforzó mucho en los fondos. Para las caras, además, llevaba a cabo siempre las pautas que les mostré para dibujar una cara manga. Y su limpieza en el trazo del lápiz, y la paciencia con que lo entintó, hicieron que no hubiera diferencia alguna entre un proceso y otro. Como le dije, espero que siga interesada por el cómic, porque cuando sea mayor la llamaré para que me entinte a mí, jeje.

En fin, fue un mes intenso, con dos clases de 2 horas cada una a la semana, y además conseguimos el principal objetivo, que era que hicieran su propio cómic (cierto que Eduard y Natalia no lo terminaron, pero se quedaron a bien poco). Espero que les haya servido la experiencia, y hayan aprendido tanto como yo. Quién sabe, quizá ganen algún concurso con estas obras.
De cualquier manera, les doy las gracias por asistir al taller y les deseo la mayor suerte del mundo!

¡QUE OS APROVECHE!

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